Portrait of Rosario Ibarra de Piedra

Rosario Ibarra de Piedra, Mexico City, 1981. Photo by Richard Cross. © CSUN Tom & Ethel Bradley Center

Human rights activist Rosario Ibarra de Piedra sits at a desk in her small Mexico City apartment in 1981. With tired, glassy eyes, she gently holds a portrait of her son Jesús Piedra Ibarra smiling, missing since April 15, 1975. He was violently arrested by Mexican government security forces in Monterrey, Nuevo León. He was identified as a member of the armed, left-wing communist group Liga Comunista 23 de Septiembre (September 23rd Communist League) and became another one of the many victims of Mexico’s Dirty War, a period of State-sponsored repression during the global Cold War. Another much larger portrait of Jesús hangs prominently on the wall behind her next to a collection of family photographs and ornaments. Her desk is messy, covered with pamphlets, posters, books, a red flag of the Frente Nacional Contra la Represión (National Front Against Repression), which she founded in 1979, and a copy of Bandera Socialista, a political newspaper published by Mexico’s Workers Revolutionary Party (PRT).

Her activism began with his forced disappearance. She moved from Monterrey to Mexico City and made daily trips to government agencies, police stations, and prisons, hoping to find him. Through her efforts, she discovered that many more people, mostly mothers and wives, shared her grief — they too had a family member who disappeared and/or was detained under similar circumstances. During her crusade, she also met many groups advocating for justice, which led her to form the Committee for the Defense of the Imprisoned, Persecuted, Exiled, and Disappeared, later renamed Comité ¡Eureka!, in 1977. In 1982, she became the first woman to run for president of Mexico when she accepted the Workers Revolutionary Party nomination, a feat she repeated in 1988. Though she was unsuccessful both times, she gained national and international recognition for her struggle to find her son and all the disappeared in Mexico. From 1985–1988, she was elected into Mexico’s Federal Chamber of Deputies. In 1986, 1987, 1989, and 2006, she was nominated for the Nobel Peace Prize for her tireless work in defense of human rights. In 2006, Rosario Ibarra de Piedra was elected to the Mexican senate, where she continued her work in defense of human rights, earning her the job of president of Mexico’s National Commission on Human Rights. In 2012, she inaugurated Museo de la Memoria Indómita (Museum of the Indomitable Memory) in Mexico City, whose aim is to assert the claims of all victims of State-sponsored violence. That same year, the Mexican legislature honored her with the Eduardo Neri, Legisladores de 1913 Medalla para el Mérito Cívico (Eduardo Neri 1913 Legislators Medal for Civic Merit) for her work. In 2019, Mexican president Andrés Manuel López Obrador awarded her the Belisario Domínguez Medal in honor of her work, which she turned down, citing that she would accept it when she had information on her son’s whereabouts, dead or alive.

Though the details of their 1981 meeting with Richard Cross are unknown, it is clear that Cross did not hesitate to meet and photograph the indomitable Rosario Ibarra de Piedra at her home. These photographs are a visual registry of her commitment to finding her son and all the others, dead or alive. They are also a testament to the love and lengths a mother would go for her children.

Retrato de Rosario Ibarra de Piedra

La activista pro defensa de los derechos humanos Rosario Ibarra de Piedra aparece sentada en el escritorio de su pequeño apartamento en la Ciudad de México en 1981. Con ojos cansados y vidriosos, ella sostiene gentilmente un retrato de su hijo Jesús Piedra Ibarra sonriente, desaparecido desde el 15 de abril de 1975. Él fue arrestado violentamente por las fuerzas de seguridad del gobierno mexicano en Monterrey, Nuevo León, despúes de haber sido identificado como miembro del grupo armado Liga Comunista 23 de Septiembre, convirtiéndose así una de las muchas víctimas de la Guerra Sucia de México, una época marcada por la repression del Estado durante la Guerra Fría global. Otro retrato aún más grande de Jesús cuelga sobre una pared detrás de ella junto a una colleción de fotografías familiars y adornos. Su escritorio se encuentra desorganizado, cubierto con folletos, pósters, libros, una bandera roja del Frente Nacional Contra la Represión, el cual ella formó en 1977, y una copia de Bandera Socialista, un periódico publicado por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

Ella comenzó su activismo y actividad política con la desaparición forzada de su hijo. Se mudó de Monterrey a la Ciudad de México, donde visitaba dependencias gubernamentales, delegaciones y cárceles, con la esperanza de encontrarlo. Durante sus visitas diarias, descubrió que habían muchas más personas, en su mayoría madres y esposas, que se hallaban en su misma situación — todos tenían a un familiar desaparecido y/o detenido bajo las mismas circunstancias. Durante su crusada, ella también conoció a muchos grupos que también abogaban por justiciar, lo cual la llevó a formar el Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Exiliados y Desaparecidos, el cual cambió de nombre a Comité ¡Eureka!, en 1977. En 1982, se convirtió en la primera mujer en postularse para la presidencia de México cuando aceptó la nominación del Partido Revolucionario del Trabajo, una hazaña que repitió en 1988. Aunque no tuvo éxito en las dos elecciones, su lucha por encontrar a su hijo y a todos los desaparecidos de México le brindó reconocimiento nacional e internacional. De 1985–1988, fungió como diputada federal en la Cámara de Diputados nacional. En 1986, 1987, 1989 y en 2006, fue nominada al Premio Nobel de la Paz por su incansable trabajo en defensa de los derechos humanos. En el año 2006, ella fue electa al Senado mexicano, donde continuó sus labores, lo cual la llevó a tomar el cargo de Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México en ese mismo año. En el 2012, la legislatura mexicana la honró con la Medalla para el Mérito Cívico Eduardo Neri, Legisladores de 1913 por su trabajo. En el 2019, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador le otorgó la Medalla Belisario Domíguez por su empeño en encontrar a los desaparecidos y por su trabajo en defensa de los derechos humanos, el cual ella decline, citando que lo aceptaría cuando tuviera información sobre el paradero de su hijo, vivo o muerto.

Aunque se desconocen los detalles de su reunión en 1981, es claro que Richard Cross no dudó en conocer y fotografiar a la indomable Rosario Ibarra de Piedra en su casa. Éstas fotografías son un registro visual de su compromiso de encontrar a su hijo y a los otros, vivos o muertos. También es un testamento al amor y a la distancia que una madre viajaría por sus hijos.

Visit our digital collections:
https://digital-library.csun.edu/bradley-center-photographs

We collect, preserve, and disseminate the visual history of our region—Southern California—with an emphasis on ethnic communities.

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store